La ausencia de Vivi Figueredo en el Carnaval de Encarnación abrió un debate sobre los costos que implica participar de la tradicional fiesta. La bailarina explicó que este año no fue convocada, pero también dejó en claro que, aun con invitación, la decisión no sería sencilla debido a la fuerte inversión económica que exige formar parte del espectáculo.
Según relató, el brillo del sambódromo esconde una larga lista de gastos que pocas veces se mencionan. Trajes que pueden costar varios millones, hoteles colmados con precios elevados, traslados, maquillaje y peluquería forman parte de una cuenta que crece rápidamente. A esto se suma la necesidad de viajar acompañada, lo que incrementa aún más el presupuesto.
Lejos de lamentarse, Figueredo utilizó su experiencia para visibilizar una realidad que viven muchas bailarinas. Dijo que hoy el carnaval se convirtió en un evento que requiere planificación y ahorro durante meses, y que no todas pueden darse ese lujo. Con sus declaraciones, puso sobre la mesa una reflexión sobre cómo una fiesta popular se volvió, para muchos, un privilegio difícil de alcanzar.

