Instalada en Nueva York y con una carrera sólida en la industria del cine, Lilian Ruíz se destaca no solo por su talento, sino también por su generosidad. A diferencia de muchas compatriotas que viven en Estados Unidos y actúan con egoísmo, deshonestidad o ingratitud, Lilian decidió tender una mano a dos mujeres paraguayas para que comiencen su camino como «talento» en una serie, demostrando que el éxito se puede compartir.

La actriz no dudó en criticar a quienes buscan escalar rápido, anunciando proyectos sin preparación y olvidando la lealtad hacia quienes les dieron oportunidades. “Ser extranjera ya es un desafío, y la soberbia y la falta de respeto por el proceso solo terminan cerrando puertas”, sostuvo. Su postura refleja que la gratitud y la humildad son la verdadera clave para sostenerse en un medio tan competitivo.

Lejos de seguir la corriente de quienes solo buscan figurar, Lilian se convirtió en un ejemplo de solidaridad y responsabilidad profesional. Su gesto demuestra que abrir puertas y acompañar a otros no resta méritos, sino que construye una comunidad artística más fuerte y auténtica, donde el talento se reconoce y la ingratitud queda al descubierto.