El popular humorista local que da vida al entrañable personaje del «Pájaro Campana» vio truncado su sueño de viajar a la máxima fiesta del fútbol global debido a un severo contratiempo con su documentación. El animador, que planeaba trasladar toda la picardía y el folklore de la hinchada albirroja a las tribunas del campeonato, recibió la drástica notificación de que su solicitud de visado fue rechazada por las autoridades consulares. Este inesperado freno administrativo caló hondo en el ánimo del comediante, quien ya se visualizaba portando los colores nacionales y llevando su carismático show al epicentro de la cita deportiva.

El trago amargo del artista despertó fuertes paralelismos con el reciente e idéntico calvario que le tocó padecer a la cantante Marilina Bogado, a quien también le bajaron el pulgar en la embajada truncando sus planes internacionales. La llamativa similitud entre ambos episodios reabrió el debate sobre las rigurosas y a veces inexplicables trabas que imponen las delegaciones extranjeras a las personalidades destacadas del ambiente artístico local. Con este nuevo revés, queda en evidencia que ni la popularidad ni el estatus de figura pública exoneran a los talentos paraguayos de las estrictas exigencias de los departamentos de migración.
A pesar del mal trago y de tener que desarmar las maletas a última hora, el querido personaje optó por encarar la desilusión con la mejor actitud posible, aunque sin ocultar el sinsabor que genera este tipo de burocracia. En las redes sociales, sus seguidores y compañeros del rubro no tardaron en manifestarle su afecto, lamentando que el color y la alegría de la cultura guaraní se pierdan un evento de semejante magnitud por cuestiones de papeles. De esta manera, el «Pájaro Campana» se resignará a vivir el torneo a través de la pantalla, dejando una fuerte crítica implícita sobre las fronteras que frenan al arte nacional.

