La activista y modelo Jessi Franco alzó la voz tras los casos de Canela y León, perritos afectados por hechos de extrema violencia ocurridos durante los festejos de Año Nuevo. Para Franco, lo sucedido no puede relativizarse ni encuadrarse como una simple imprudencia, sino que debe ser abordado como un acto deliberado de crueldad que merece una respuesta firme de la Justicia.

En sus declaraciones, Franco fue tajante al calificar estos episodios como sadismo y recordó que este tipo de conductas están tipificadas como delito. Reclamó sanciones concretas y advirtió que la falta de castigo solo profundiza una cultura de impunidad. “Un país que no protege a sus animales tiene un serio problema moral”, sostuvo, subrayando la responsabilidad del Estado de garantizar el bienestar animal.

Al referirse al caso de Canela, la activista enfatizó que no hubo desconocimiento ni error, sino plena conciencia de los actos cometidos. Señaló que, a partir de cierta edad, las personas comprenden el daño que provocan y deben responder penalmente por ello. Para Franco, la violencia contra animales indefensos es una señal de alarma social y debe ser juzgada con la severidad que corresponde.