El feriado patrio dejó una tremenda polémica que sigue sumando capítulos en el mundo del espectáculo local. Tras la ola de críticas y el feroz superclásico que se armó en las redes sociales por el tono satírico de «Esto es Paraguay», la conductora Romi Mendoza no se quedó callada. Lejos de achicarse o pedir disculpas por el picante enfoque que le dio a la gesta de 1811, la mediática salió al cruce y defendió con uñas y dientes su derecho a hacer televisión con un estilo diferente.

“Es más fácil digerir un contenido histórico con un enfoque liviano”, tiró Romi, dejando en claro que el humor ácido fue una estrategia pensada y no un desliz. Para la conductora de GEN, los formatos acartonados y solemnes terminan aburriendo al público, por lo que una dosis de irreverencia, con preguntas incómodas a diplomáticos y chistes sobre dragones incluidos, es la receta perfecta para enganchar a la audiencia actual. Además, aseguró que el guion tuvo un laburo de investigación previo y que estaba dirigido a un público que entiende y disfruta del sarcasmo.

Imperturbable ante el «hate» de los sectores más conservadores y de algunos historiadores que pegaron el grito al cielo, la influencer demostró que tiene cuero de chancho para bancarse el avispero que levantó. De hecho, el alboroto le dio tanta nafta que ya avisó que se quedó con las ganas de más y su idea es seguir explorando la historia paraguaya y los secretos de las relaciones internacionales bajo esta misma lupa disruptiva. ¿Se viene la segunda parte? ¡Que se preparen los críticos!