La modelo eslovaca Bronislava Gregušová rompió el silencio durante la emisión de un podcast al revelar que fue víctima de violencia doméstica en múltiples ocasiones por parte de su expareja, el actor cubano Mario Cimarro. A través de sus plataformas digitales, la joven confirmó además que el Tribunal competente le concedió la autorización legal para trasladarse junto a su pequeña hija a su país natal, Eslovaquia, cerrando así un complejo capítulo personal en el extranjero.

La decisión judicial se enmarca tras una denuncia formal por un episodio de agresión ocurrido el pasado mes de junio, hecho que derivó en la intervención de las autoridades policiales y la posterior detención del galán de telenovelas. A raíz de este acontecimiento, un juez emitió una orden de protección y restricción de acercamiento a favor de la modelo para salvaguardar su integridad física y la de la menor.

El crudo testimonio de Gregušová causó un fuerte impacto en el ámbito del espectáculo internacional, generando una ola de reacciones y debate en redes sociales respecto a la situación legal del actor. Mientras la modelo prepara el retorno a su país natal respaldada por la justicia, la grave acusación contrapone la imagen pública del reconocido intérprete con las recientes determinaciones judiciales en su contra.