En una reveladora entrevista en el podcast On Purpose con Jay Shetty, Paris Jackson abrió su corazón para hablar sobre una de las etapas más oscuras de su vida. La hija de Michael Jackson confesó que, tras encontrarse a milímetros de intentar suicidarse, se sometió a un tratamiento de terapia de electrochoques que consistió en nueve sesiones a lo largo de tres semanas. La cantante explicó que su médico la guió en el proceso asegurándole que la técnica moderna ya no es tan “bárbara” como en el pasado, ya que hoy en día se aplica bajo anestesia general y con estimulación eléctrica controlada directamente al cerebro.

La artista detalló minuciosamente el protocolo previo a cada intervención, que incluía cambiarse sus piercings por piezas de plástico, colocarse una bata de hospital y usar un protector bucal antes de ser anestesiada. Pese a lo complejo del procedimiento, Paris destacó los beneficios de la técnica para la neuroplasticidad del cerebro y sostuvo que la considera una de las alternativas más efectivas contra la depresión severa. Sin embargo, no ocultó el impacto de los efectos secundarios, recordando el dolor de cabeza más agudo que jamás sintió tras despertar y una severa pérdida de memoria a corto plazo que le impidió recordar visitas y conversaciones enteras con sus amigos.

A pesar de los dolorosos síntomas posteriores, la cantante aseguró que el tratamiento cumplió su objetivo y fue clave para que pudiera responder de manera favorable durante su punto de mayor vulnerabilidad emocional. Hoy en día, Paris Jackson se encuentra en una etapa de estabilidad, enfocada en un concepto de salud integral para cuidar de su bienestar físico y mental. Como parte de este importante proceso de sanación personal, la hija del «Rey del Pop» celebró que ya lleva seis años completamente sobria, dejando atrás los momentos más difíciles de su vida.