Mercedes «Menchi» Barriocanal es, sin lugar a dudas, una de las figuras más emblemáticas y respetadas de la comunicación en Paraguay. Sin embargo, detrás de la rigurosa periodista de investigación y la imponente conductora de televisión, habita una mujer que define su propia existencia con una sola palabra: apasionada. En una reveladora e íntima entrevista, la comunicadora abrió las puertas de su mente y su corazón para confesar que su labor en los medios la consume al punto de afectar, a veces, su salud física y mental; un sacrificio que asume con total naturalidad, ya que admite que le resulta absolutamente imposible dejar de hacer lo que tanto ama.

El viaje de Menchi en las pantallas comenzó de una manera casi fortuita en el año 1992, cuando asistió a un casting en Canal 13 para evaluar su empatía ante las cámaras, obteniendo el rol de conducir un programa promocional para el Yacht y Golf Club paraguayo. Desde aquel primer contacto con el público, su carrera no paró de crecer, cimentada en una constante formación basada en la lectura diaria para mantenerse informada. Al ser consultada sobre sus fuentes de inspiración, la periodista descartó los fanatismos obsesivos, pero destacó su profunda admiración hacia grandes referentes de la literatura latinoamericana como Eduardo Galeano, Mario Benedetti y la poesía de la compatriota Renée Ferrer, a quienes considera verdaderos ejemplos de vida.

Más allá de los estudios de televisión y los micrófonos de radio, la entrevista desnudó el costado más lúdico, espontáneo y familiar de la carismática conductora. Entre risas, Menchi confesó que si tuviera la oportunidad de elegir un superpoder, escogería el de leer la mente de las personas, y que si pudiera transformarse en otra persona por tan solo un día, no dudaría en convertirse en la reina del pop, Madonna. Asimismo, dejó en claro cuáles son sus cable a tierra, los pescados y mariscos como ingredientes infaltables en su cocina, y su mayor deseo material, que no es un objeto de lujo, sino simplemente comprar un paquete de vacaciones para disfrutar junto a toda su familia.

El recorrido por su historia también tuvo una fuerte dosis de nostalgia al evocar los recuerdos más preciados de su infancia, una etapa marcada por la contención y el afecto incondicional de sus dos abuelas, quienes la llevaban de vacaciones a San Bernardino y Villeta. Estas memorias frescas, según la propia artista, fueron los pilares emocionales que le dieron la firmeza necesaria para enfrentar los duros desafíos de la vida adulta y de su profesión. Así, moviéndose entre el temor y el desafío que le genera el futuro, y la curiosidad por un pasado que le gustaría revisitar para comprenderlo mejor, Menchi Barriocanal demostró por qué sigue siendo una figura imprescindible y entrañable para toda una nación.