El entorno más íntimo del guardameta de la Albirroja, Orlando Gill, sufrió las duras consecuencias de la hostilidad digital durante la competencia ecuménica. En una reveladora entrevista con Radio Ñandutí, su esposa, Melissa Ávalos, confesó que la familia se vio completamente sobrepasada por la ola de hostigamiento y críticas despiadadas surgidas tras la caída de Paraguay ante Estados Unidos. La tensión acumulada escaló a niveles alarmantes cuando la suegra del futbolista no soportó la presión de los cuestionamientos públicos y padeció un infarto agudo que puso en serio riesgo su vida, situación de la cual, afortunadamente, ya se está restableciendo.

Ávalos describió el dramático momento en que descubrió la descompensación de su madre a través de una videollamada, explicando que el detonante fue el duro ensañamiento de los programas y las redes hacia el jugador y hacia ella misma. La gota que colmó el vaso fue el duro calificativo del histórico José Luis Chilavert, quien tildó a Gill de «arquero mudo». Al ver cómo descalificaban a su yerno y a su hija en los medios masivos, la salud de la mujer de avanzada edad colapsó de inmediato, derivando en una internación de urgencia en un sanatorio privado.

A pesar de la angustia vivida por las declaraciones del legendario exarquero, Melissa aclaró que el respeto y la admiración hacia Chilavert siguen vigentes en su hogar, recordando que Gill había compartido un encuentro muy cordial con él en el pasado. No obstante, reconoció que las duras palabras del ídolo deportivo calaron hondo por la sorpresa que supusieron. «Le dolió bastante porque lo seguimos admirando. Chilavert conoció a Orlando y sabe que es un joven noble; muchos confunden ser buena persona con ser mudo, pero él simplemente habla cuando es necesario», remarcó para cerrar su descargo.