Elías, conocido artísticamente como el “Princi de la Chaca”, abrió una ventana a sus recuerdos más tiernos al hablar de la emoción que sentía cada 6 de enero. Contó que, siendo niño en el barrio de la Chacarita, cumplía al pie de la letra el ritual de dejar el zapato junto a la ventana y acostarse temprano, con la ilusión intacta de despertar y encontrar su regalo. Esa espera, cargada de magia y esperanza, aún le provoca una sonrisa cargada de nostalgia.

El músico destacó con gratitud el esfuerzo de sus padres, asegurando que nunca le faltaron los Reyes. Sin embargo, también recordó una realidad dura pero solidaria de su infancia: muchos niños del barrio no tenían la misma suerte. Lejos de resignarse, las familias se unían y organizaban colectas para comprar obsequios y evitar que algún pequeño quedara con las manos vacías en una fecha tan especial.

Esa experiencia marcó profundamente a Elías, quien resaltó el valor de la comunidad y la empatía que reinaba en su barrio. “Así todos éramos felices”, resumió, antes de cerrar su relato con una broma que desató risas. Entre anécdotas y humor, el Princi de la Chaca dejó en claro que aquellos Reyes no solo traían regalos, sino también lecciones de unión que aún lo acompañan.