El conocido influencer y conductor de NPY, Alejandro Royg, sorprendió a sus seguidores al relatar la incómoda situación que atravesó el año pasado tras colaborar con una marca de calzados. Debido a que en la mayoría de los materiales publicitarios sus pies quedaban al descubierto, sus fotografías y su perfil comenzaron a viralizarse dentro de una comunidad de fetichistas. Según reveló el comunicador, la masiva llegada de estos usuarios derivó en comentarios subidos de tono y una interacción constante que terminó por resultarle bastante invasiva y molesta.

Ante el asedio de este grupo, Ale tomó la drástica decisión de reestructurar la estrategia de sus publicaciones para frenar ese tipo de alcance. Para lograr que estos seguidores perdieran el interés, comenzó a evitar tomas sugerentes del cuerpo y apostó por subir más videos conversacionales, enfocados en hablar directamente a la cámara. Aunque la maniobra dio resultado, la consecuencia inmediata fue un desplome severo en sus métricas y en el nivel de interacción general que registraba su perfil, lo que en un principio le generó bastante preocupación.
Pese al impacto negativo inicial en los números, el presentador celebró el giro que dio su comunidad digital hacia un espacio más receptivo y de mayor calidad. Con el tiempo, notó que quienes interactúan hoy con su perfil valoran sus opiniones sobre diversos temas y se interesan genuinamente por su contenido más allá de lo físico. Una muestra de este cambio positivo fue el reciente encuentro con una amiga, quien le obsequió un libro tras enterarse de su pasión por la lectura precisamente gracias a esta nueva etapa en sus plataformas.

