La reconocida periodista deportiva Soledad Franco sorprendió a sus seguidores en redes sociales con una profunda y emotiva carta dedicada a “Solecita”, la pequeña niña llena de sueños que fue en el pasado. Al reflexionar sobre sus 47 años y repasar su trayectoria laboral y personal, la comunicadora se sinceró sobre los enormes logros alcanzados detrás del micrófono y la pasión intacta que conserva por el periodismo. Sin embargo, el pasaje más impactante de su texto llegó al revelar que este último año atravesó un delicado momento de salud que la obligó a detenerse de golpe, comparando la experiencia con una sanción drástica en la cancha.

“Si pudiera sentarme frente a esa nena de la foto, no sabría por dónde empezar a contarle todo lo que vivimos. Le contaría que este año volvimos a vivir un Mundial, que seguimos emocionándonos y que nos animamos a reinventarnos”, empezó relatando la conductora antes de abordar el trago amargo. Con total franqueza, explicó que la vida la frenó no con una tarjeta amarilla, sino con una “roja directa”, tras enfrentar miedo, dolor, una cirugía de urgencia e intensos días de incertidumbre en los que su única prioridad fue recuperar el bienestar físico y emocional.
Esta dura prueba le dejó una lección fundamental a casi cinco décadas de vida: entender que ser fuerte no significa poder con todo, sino aprender a aceptar la ayuda, reconocer los propios límites y saber cuándo parar. Rodeada del apoyo incondicional de su familia, Sole aseguró sentirse orgullosa de las cicatrices acumuladas y del camino recorrido. “Si esa nena me preguntara si cumplimos nuestros sueños, le diría que muchos sí, otros cambiaron y algunos esperan su turno, pero lo más lindo es que seguimos teniendo ganas de soñar”, concluyó emocionada la emblemática figura de la prensa deportiva.

