Un momento de altísima tensión y dramatismo se vivió en la emisión de «La Tribu» cuando la periodista Carolina Arévalo rompió en llanto al aire para realizar un desgarrador descargo sobre el escándalo financiero que rodea a Ueno Bank. La comunicadora aseguró que tanto ella como sus colegas de la emisora fueron víctimas de un vil engaño por parte de las autoridades de la entidad y del grupo empresarial encabezado por Miguel Vázquez, quienes manipularon la figura de los periodistas para llamar a la tranquilidad del público y desmentir las advertencias investigativas mientras el banco se caía a pedazos.
Arévalo reveló con voz quebrada que, semanas antes del desenlace, el propio equipo solicitó una reunión formal con la cúpula directiva tras los constantes rumores que circulaban en la opinión pública. «Nos aseguraron la solvencia del banco y que todo estaba en orden», denunció la profesional, quien reconoció la profunda vergüenza e impotencia que le genera haber sido utilizada para blanquear la imagen de la firma. Asimismo, admitió que, si bien desea apartarse del proyecto al igual que su compañera Mina Feliciangeli, no cuenta con la solvencia económica para renunciar de forma inmediata debido a sus compromisos familiares.
Aceptando con hidalguía los duros cuestionamientos de la audiencia, la comunicadora dejó en claro su desesperación por no poder soltar la conducción, aunque manifestó con contundencia que prefiere dedicarse a cualquier otra labor con tal de salir del nefasto grupo mediático. «No me voy a morir de hambre, puedo hacer absolutamente todo, hasta pasear perritos que son mi gran pasión», sentenció entre lágrimas, dejando al descubierto la crisis humana y ética que atraviesan las figuras atrapadas en el terremoto financiero.


