La afamada y polémica presentadora de televisión Laura Bozzo, de 75 años, atraviesa por horas de suma angustia luego de ser ingresada de urgencia a un hospital en Ciudad de México. Todo arrancó mientras disfrutaba de unos días en Acapulco y comenzó a sentirse severamente mal; los médicos detectaron una úlcera perforada que requirió una cirugía inmediata. Sin embargo, el cuadro de la estrella de la pantalla chica se agravó drásticamente debido a severas complicaciones posteriores como peritonitis, un choque séptico, neumonía e hipertensión pulmonar que la obligaron a ingresar a la unidad de cuidados intensivos, donde incluso necesitó soporte de ventilación mecánica.

A pesar de las alarmantes versiones que circularon de forma masiva sobre el delicado diagnóstico que la mantiene en la delgada línea entre la vida y la muerte, los allegados a la «Señorita Laura» salieron a brindar un halo de esperanza dentro de la tempestad. Su asistente personal y chofer, Aarón Guerrero, rompió el silencio para aclarar que si bien su estado sigue siendo delicado y no está completamente fuera de peligro, la presentadora se mantiene estable y va respondiendo favorablemente al tratamiento médico intensivo.
Por su parte, su hija Alejandra de la Fuente se mantiene en pie de lucha ininterrumpida al lado de su cama, profundamente conmovida por la terrible prueba que le toca atravesar a su familia. «Mi mamá y yo somos una, no me he separado de ella… a veces no entiendo la fuerza que tiene y va bien», expresó emocionada, remarcando la inquebrantable fortaleza de la celebridad. Mientras tanto, fanáticos, colegas y el ambiente mediático en general se volcaron a las redes sociales para unirse en una multitudinaria cadena de oración, aguardando con el corazón en la boca un nuevo parte médico que confirme su milagrosa evolución.

