En pleno recorrido por importantes festivales de cine en Francia, Alemania y España para presentar la película Narciso, el reconocido actor y comunicador Manuel Cuenca encendió los reflectores mediáticos con un contundente descargo sobre su realidad económica. A través de un manifiesto público, el artista lamentó el escaso reconocimiento salarial tras décadas de entrega a la televisión paraguaya, revelando que se jubiló con un haber de apenas 1.200.000 guaraníes. Esta apremiante situación lo obligó a mantenerse en constante actividad laboral e incluso, según sus propias palabras, a atravesar situaciones extremas para sostenerse en el día a día.

Aunque reconoció que su reciente participación como jurado en un programa de baile y su papel en el filme Narciso le dieron un respiro económico, Cuenca advirtió que representar al país en el exterior le ha generado cuantiosos gastos de su propio bolsillo. Cansado del desgaste organizativo, el actor anunció que no volverá a asistir a ningún evento internacional si las gestiones institucionales no se realizan «en tiempo y forma». «La asistencia a los festivales causa gastos, no reporta beneficios y es un calvario conseguir los pasajes», fustigó al confirmar que ya le comunicó su postura al director de la cinta tras diversas disconformidades.

A la par de sus reclamos en el ámbito cultural, el talentoso intérprete aprovechó la oportunidad para frenar los comentarios que recibe a diario respecto a su aspecto físico. Cuenca aclaró que su exceso de masa corporal se debe estrictamente a una condición de salud denominada hiperinsulinemia, la cual le provoca un aumento involuntario de peso pese a mantener hábitos de dieta y ejercicio. Con estas declaraciones, la icónica figura nacional busca poner un alto a los juzgamientos y visibilizar la precarización que golpea a los grandes referentes del arte en el país.