Las intervenciones mediáticas en redes sociales sumaron un nuevo capítulo luego de que Meli Ávalos, esposa del arquero paraguayo Orlando Gill, reaccionara con firmeza ante los constantes cuestionamientos hacia el desempeño del futbolista. La joven salió a cruzar a los críticos a través de sus plataformas digitales, intentando frenar los duros comentarios que apuntaban al rendimiento deportivo de su pareja; sin embargo, la iniciativa familiar no tardó en volverse en su contra y encender un acalorado debate con la hinchada.

El desahogo público de Meli provocó una rápida ola de respuestas por parte de los internautas, quienes le sugirieron dar un paso al costado en la controversia. Bajo la premisa de que «el futbolista acá es él», numerosos seguidores señalaron que la presión, la exposición y los reclamos del público forman parte del entorno profesional, por lo que consideraron que debe ser el propio arquero quien responda dentro de la cancha y no su entorno cercano en las redes.

El episodio dejó en evidencia, una vez más, la fina línea que separa el apoyo familiar de la sobreexposición mediática en el fútbol nacional. Mientras algunos usuarios empatizaron con el gesto de la joven por salir en defensa de su esposo ante el hostigamiento, la postura dominante entre los fanáticos coincidió en que las intervenciones familiares terminan alimentando la polémica y aconsejaron mantener la calma para evitar un desgaste innecesario en el ambiente deportivo.