El Gran Teatro del Banco Central del Paraguay se transformó en un santuario de recuerdos este jueves, recibiendo a los históricos Mocedades en una velada que sirvió como la serenata perfecta para el Día de la Madre. La agrupación española, que ha musicalizado la vida de varias generaciones, ofreció un espectáculo cálido y cercano, demostrando que su vigencia trasciende el tiempo. La noche inició con la potencia del mexicano Alex Fernández, quien bajo su concepto de “mariachi pop” y evocando el legado de su abuelo Vicente Fernández, preparó el terreno emocional para un público que aguardaba con ansias el regreso de las voces más emblemáticas de la canción iberoamericana.

El repertorio fue un viaje cronológico por los sentimientos, donde clásicos como “Tómame o déjame” y “Secretaria” desataron los primeros suspiros de una audiencia entregada. Entre anécdotas y un humor sutil que incluyó guiños a la independencia paraguaya, los integrantes, liderados por la resiliencia de Idoya Uranga, rindieron un sentido homenaje al maestro Armando Manzanero con “Esta tarde vi llover” y sorprendieron con la fuerza de “Pange lingua” en idioma vasco. Uno de los puntos culminantes fue la interpretación de “Un poco de amor”, la legendaria adaptación de Queen, que sirvió de antesala para el himno universal “Eres tú”, cantado al unísono por un teatro de pie que se convirtió en un solo coro latente.
El cierre de la jornada estuvo marcado por la complicidad y el respeto mutuo entre los artistas y su público paraguayo. Tras repasar sus inicios en el Festival de San Remo y emocionar con temas recientes como “Peregrina”, el grupo regresó para un bis imbatible con “Amor de hombre”, sellando la noche con “Adiós amor”. Mocedades no solo ofreció un concierto, sino que brindó una experiencia sensorial donde la calidad vocal y el legado familiar se fusionaron para honrar a las madres en su día. La ovación final, prolongada y efusiva, fue el testimonio fiel de un vínculo inquebrantable que promete nuevos encuentros bajo el cielo guaraní.

