Alfredo Jaeggli sacudió el ambiente social al anunciar su salida del Club Centenario, una decisión que rápidamente generó repercusión y abrió un debate sobre la gestión interna de una de las instituciones más tradicionales del país. Su renuncia no pasó desapercibida y encendió discusiones en distintos sectores.

Jaeggli explicó que su alejamiento responde a desacuerdos con la actual dirigencia, a la que cuestiona por su forma de conducción. Según sostuvo, decidió hacer pública su postura para dejar en claro su rechazo a lo que considera prácticas poco transparentes, además de reafirmar su derecho a expresarse libremente dentro del ámbito institucional.
El empresario también puso el foco en la historia de su familia con el club, recordando el rol clave que tuvo su padre en sus inicios. En ese contexto, remarcó que su decisión no es meramente administrativa, sino que tiene un fuerte componente personal, vinculado a la defensa de valores y principios que, según afirmó, forman parte de su trayectoria.
Asimismo, señaló que optó por renunciar antes de enfrentar una posible sanción, en lo que definió como una manera de mantener coherencia con sus convicciones. La situación sigue generando opiniones divididas, mientras el caso instala nuevamente la discusión sobre la transparencia y el manejo de las instituciones tradicionales en Paraguay.

