Fotos: Diario Crónica.

Paraguay atraviesa horas de profundo dolor tras la partida de don Quemil Yambay, uno de los máximos referentes de la música popular nacional. Su fallecimiento marca el final de una vida terrenal, pero al mismo tiempo consolida el nacimiento de una figura eterna que seguirá representando al folclore paraguayo dentro y fuera del país. En la madrugada, cerca de la 1:45, el artista bajó definitivamente del escenario de la vida, dejando un legado imposible de borrar.

Su hija, Hilda Yambay, recordó con emoción el espíritu alegre y combativo que caracterizó siempre a su padre, tanto arriba de los escenarios como en la intimidad familiar. Contó que Quemil solía pedir que no lo lloren, sino que lo recuerden con música y celebración, fiel a su esencia festiva y guerrera. Incluso en sus últimos días, internado en terapia intensiva, mantuvo ese temple que lo definía y dejó indicaciones claras sobre cómo quería ser despedido, enseñando una vez más a no rendirse y a vivir con entrega hasta el final.

Los restos del músico fueron velados en su residencia del barrio Santa Cecilia de Fernando de la Mora, donde familiares, amigos y admiradores se acercaron para darle el último adiós. Entre canciones, recuerdos y muestras de afecto, el pueblo paraguayo comenzó a rendir homenaje a quien ya es leyenda, convencido de que la voz, la música y el espíritu de Quemil Yambay seguirán sonando por siempre en el corazón del país.