La conductora paraguaya Carmiña Masi debutó en Gran Hermano Generación Dorada y causó revuelo al presentarse como la “primera paraguaya” en el reality. Sin embargo, la exconcursante Angie Pereira la desmintió, recordando que ella participó en 2015 y cuestionó que Masi se autoproclame pionera, lo que generó un intenso debate entre seguidores y medios.

Desde su ingreso, Carmiña ha protagonizado varios roces dentro de la casa. Compañeros la acusaron de interrumpir, buscar acaparar la atención y cuestionar a los demás, ganándose rápidamente el apodo de “villana” y “insoportable” entre los participantes. Sus conflictos incluyeron discusiones con Brian Sarmiento, Danelik y la chilena Pincoya, dejando en evidencia su carácter frontal y directo.

La paraguaya ingresó al reality con invitación directa de la producción y se describió como intensa, sin filtros y con gusto por incomodar a sus compañeros. Su actitud polémica y sus declaraciones sobre ser la primera compatriota en Gran Hermano la colocan en el centro de la atención mediática, generando opiniones divididas entre admiradores y críticos, y consolidándola como uno de los personajes más comentados de esta edición.