La Justicia dispuso que el exmediocampista de la selección paraguaya de fútbol, Néstor Ortigoza, dispute su batalla más compleja fuera de las canchas al ser derivado a juicio oral y público. La causa en su contra se originó a partir de una denuncia promovida por su expareja, Lucila Cassiau, quien lo acusó formalmente por hechos de violencia familiar, dando paso a la fase determinante del proceso penal.

Frente a las acusaciones, la estrategia legal del exdeportista presentó testimonios de personas cercanas a la rutina del hogar, entre ellas trabajadoras domésticas, quienes manifestaron no haber observado episodios de agresiones físicas o psicológicas hacia la denunciante o los menores. A través de estos descargos, la defensa buscó resaltar el cumplimiento de sus deberes como padre y dejar sin efecto el requerimiento fiscal.

Sin embargo, los argumentos presentados por la representación del exfutbolista no impidieron que el juzgado ordenara el juzgamiento de los hechos en un tribunal colegiado. Durante las próximas audiencias, la magistratura se encargará de valorar de forma exhaustiva las evidencias de la querella y los alegatos defensivos para emitir una sentencia definitiva sobre el histórico exintegrante del combinado nacional.