La conductora de televisión Malala Olitte aprovechó una emisión de su podcast Madre mía para mandar al frente a su hijo, Bruno Olitte, acusándolo de aparentar una vida de lujos en las redes sociales que no se ajusta a la realidad. Fiel a su estilo picante y sin filtro, la mediática aseguró que la imagen impecable que muestra el joven en Instagram es pura fachada, revelando que usa sus cosas personales y las de sus familiares para dar esa impresión. «La gente lo ve en Instagram tomando un café, pero él presta el shampoo de su mamá y se va a usar el perfume de su hermano. Ese es el Instagram, demostrando una vida que no tenés», disparó la presentadora.

La respuesta de Bruno no tardó en llegar y el contragolpe vino cargado de la misma ironía. Lejos de quedarse callado, el joven ventiló los contrastes entre la vida pública de su madre y sus finanzas cotidianas en el hogar, exponiendo una divertida contradicción de la conductora. «Ella está en Marbella, allá en el wáter donde cagó Donald Trump, pero al día siguiente viene y me pide 200 mil para pagarle al jardinero», arremetió Bruno entre risas, dejando al descubierto los entretelones de la economía familiar.
Ante la pícara acusación de su hijo sobre sus viajes por los destinos más exclusivos del mundo, Malala no se quedó atrás y salió rápidamente a defenderse. Sin rodeos, la comunicadora aclaró que las costosas vacaciones que realiza no salen de su bolsillo, sino que son atención de su pareja, quien se encarga de costear cada uno de sus itinerarios internacionales. El desopilante cruce entre madre e hijo no solo sacó chispas en el estudio, sino que rápidamente se volvió viral por la naturalidad con la que expusieron sus diferencias familiares ante la audiencia.

