Lo que comenzó como una alianza comercial y de amistad terminó en los tribunales, la empresaria Andrea Torres entabló una querella penal contra la conocida influencer Yenny Ortega, más conocida en las redes como «Indiecita». Según relató Torres durante su paso por el programa Al estilo Pelusa, el vínculo entre ambas se deterioró drásticamente cuando comenzaron a trabajar juntas. El quiebre definitivo se dio luego de que la empresaria decidiera alejarse tras presenciar un fuerte maltrato de Ortega hacia otra mujer, lo que desencadenó que la streamer la acusara falsamente de querer plagiarle una marca.

La tirantez rápidamente escaló a las plataformas digitales, donde la creadora de contenidos habría emprendido una serie de ataques públicos en contra de su ex amiga. El conflicto cruzó cualquier límite ético cuando Ortega comenzó a divulgar confidencias privadas de la empresaria, llegando a usar la condición de su familia para agredirla: «Habló de mi hijo que tiene autismo, asegurando que Dios me castigó con eso y que es mi cruz», confesó la afectada sobre los despiadados comentarios recibidos.

Cansada del hostigamiento, Torres decidió poner el caso en manos de su abogado y promover una acción judicial por lesión a la intimidad, difamación, calumnia e injuria. Pese a que el juzgado emitió una orden restrictiva que le prohibía a la acusada nombrar o referirse a la demandante, la medida fue ignorada de inmediato. «El mismísimo día en que fue notificada de las prohibiciones legales, se puso a hablar peor de mí», concluyó la empresaria al referirse al desacato que agrava la situación procesal de la influencer.