A casi una década de una de las rupturas más mediáticas de Hollywood, Angelina Jolie abrió las puertas de su intimidad con una sorpresiva revelación, no ha salido con nadie desde su separación de Brad Pitt. La actriz explicó que durante estos últimos diez años prefirió mantener una prolongada soltería, priorizando la sanación de las heridas familiares por encima de su vida amorosa. Para la estrella de cine, este tiempo de introspección y resguardo fue un paso indispensable antes de considerar la posibilidad de compartir sus días con una nueva pareja.

El motor principal de este largo aislamiento afectivo fue la crianza de sus seis hijos. Sin embargo, ahora que ellos han crecido y comienzan a forjar sus propios caminos, la dinámica familiar dio un giro inesperado: son los propios jóvenes quienes la impulsan a salir de su caparazón. Jolie confesó con ternura que sus hijos quieren verla disfrutar de otras facetas, viajar por placer y redescubrirse como mujer, alentándola a dejar atrás el rol exclusivo de madre protectora para recuperar su brillo personal.
Consciente del desgaste emocional que le dejaron los años de disputas legales y el fin de su matrimonio, la ganadora del Óscar se siente finalmente lista para dar vuelta la página. Inspirada por esta nueva etapa madura y el empuje de su entorno, la actriz dejó en claro su deseo de reconectar con el espíritu aventurero y libre que siempre la caracterizó. «La vida me ha destrozado un poco. Estoy pensando que tengo que volver a vivir», reflexionó con total honestidad, marcando el inicio de su propio renacimiento.

