El clima interno en Luzu TV ha alcanzado su punto más crítico tras la abrupta desvinculación de Florencia Peña de la grilla de programación. El conflicto se desencadenó luego de que la actriz difundiera al aire una información errónea sobre el entorno de la Selección, lo que motivó el levantamiento inmediato de su ciclo. Ante la magnitud de la crisis institucional y mediática, Nicolás Occhiato y los integrantes de Nadie dice Nada decidieron suspender la cobertura presencial que realizaban desde el Mundial para regresar de urgencia a la Argentina, con el objetivo de ponerse al frente de la delicada situación que atraviesa la productora.

La respuesta de la conductora no tardó en trasladarse a los tribunales bajo el patrocinio del abogado Fernando Burlando. La defensa de Peña ha formalizado un reclamo económico que ronda los 200 millones de pesos, exigiendo el cumplimiento total del contrato interrumpido, los porcentajes correspondientes a las pautas comerciales ya pautadas y una indemnización por daños y perjuicios. La demanda argumenta que la forma en que se manejó la cancelación afectó severamente la reputación de la actriz, sumando al expediente el impacto de las repercusiones negativas y las burlas que se viralizaron en las plataformas digitales tras el episodio.

Por su parte, el equipo legal de Luzu TV se encuentra evaluando las alternativas financieras y comerciales para contener el impacto del conflicto y evitar que la disputa escale a un juicio oral, donde los costos podrían multiplicarse de manera drástica. Mientras la plataforma intenta reestructurar su programación diaria y asimilar el golpe económico, el retorno anticipado de Occhiato al país marca el comienzo de una compleja etapa de negociaciones extrajudiciales. El desafío principal de la emisora será desactivar una millonaria demanda que amenaza con desestabilizar las finanzas del canal de streaming más influyente del mercado local.