La renuncia de Florencia Peña a su espacio de streaming no calmó las aguas, sino que trasladó el conflicto directo a las esferas del poder político. El presidente Javier Milei irrumpió con fuerza en la polémica mediática al disparar con munición gruesa contra la actriz, quien quedó en el ojo de la tormenta tras anunciar falsamente el fallecimiento del padre de Lionel Messi. El jefe de Estado aprovechó el impacto del error informativo para cruzar públicamente a la conductora, dejando en claro que el pedido de disculpas de la artista no fue suficiente para apaciguar el malestar general.

Fiel a su verborragia digital, el mandatario nacional fulminó la credibilidad de la conductora calificándola de «chimentera de poca monta» en sus plataformas oficiales. Para Milei, el grosero fallo de la producción de Luzu TV y la posterior réplica de Peña al aire sirvieron como el ejemplo perfecto para fustigar el manejo irresponsable de ciertos comunicadores. El mandatario utilizó el traspié para reavivar su cruzada contra el sector del espectáculo y la prensa que considera militante, denunciando una supuesta impunidad a la hora de lanzar versiones sin el más mínimo rigor profesional.
El duro cuestionamiento del presidente encendió un debate masivo en las redes sociales, polarizando las opiniones entre los usuarios que aplaudieron la firmeza de su postura y aquellos que tildaron el ensañamiento como una exageración institucional. Lo que comenzó como un blooper técnico dentro de un programa veraniego de streaming escaló hasta convertirse en un álgido debate sobre los límites de la comunicación y el rol del periodismo de espectáculos. De este modo, la salida definitiva de Peña de las pantallas digitales sumó un capítulo de altísima tensión política que promete seguir sumando repercusiones.

