Lo que comenzó como una gira de conciertos terminó convirtiéndose en una transformación de identidad para Camilo. El artista colombiano ha sorprendido nuevamente a la opinión pública al autodefinirse como «medio paraguayo», una etiqueta que lleva con orgullo tras haber quedado prendado de la esencia del país. Durante un encuentro con la prensa internacional, el músico explicó que, aunque su ADN sea caribeño, su corazón y sus hábitos diarios han sido colonizados por la cultura guaraní, estableciendo un vínculo que trasciende lo puramente artístico.
La clave de este romance cultural reside en la mesa. Para el intérprete de Tutu, el mbeju no es simplemente un alimento, sino un «capítulo especial en la historia de la humanidad» que merece ser descubierto por el mundo entero. Camilo relató con entusiasmo cómo esta preparación tradicional y el ritual del tereré se han vuelto indispensables en su día a día, funcionando como un puente místico que lo mantiene unido a Paraguay sin importar en qué rincón del planeta se encuentre trabajando.
Este fenómeno de «adopción cultural» destaca la capacidad de las tradiciones paraguayas para seducir a figuras de talla mundial. Según el cantante, además del deleite culinario, fue la paz característica de nuestro «terruño» y la cadencia del acento local lo que terminó de sellar su compromiso emocional con la nación. Al declararse un paraguayo más, Camilo no solo rinde homenaje a sus fanáticos, sino que pone en el foco global la riqueza de una identidad que, según sus propias palabras, lo tiene «capturado para siempre».

