El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar calienta motores de cara a su 65ª edición, programada entre el 22 y el 27 de febrero en la Quinta Vergara, con un cuerpo de baile que promete aportar energía y diversidad a las presentaciones del certamen. Bajo la dirección de la coreógrafa Constanza Azúa, 26 bailarines seleccionados entre más de 1.500 aspirantes comenzaron intensos ensayos desde el 6 de enero, consolidando un grupo que combina técnica, pasión y distintas trayectorias profesionales en el mundo del espectáculo.

La composición del ballet refleja la multiculturalidad y la amplitud de historias que convergen en este festival: participantes procedentes de tres países latinoamericanos y cinco regiones de Chile, con experiencias que van más allá de la danza, desde psicología y deporte hasta turismo y hotelería. Cada intérprete fue elegido tras un exigente proceso de selección que incluyó preselecciones online y un casting presencial, reservándoles un papel central en las 12 coreografías previstas para las competencias internacional y folclórica, así como en las oberturas de las jornadas artísticas.
Para muchos de estos bailarines, formar parte del ballet del Festival es un hito profesional único, pues algunos nunca han actuado en un evento de tanta envergadura ni pisado escenarios como los de la Quinta Vergara. Este grupo diverso de talentos representa no solo una oportunidad artística, sino también una historia de esfuerzo y aspiración que llega a uno de los escenarios más emblemáticos de la música y el espectáculo latinoamericano.

