El piloto polaco Kajetan Kajetanowicz no solo dejó huella en los caminos del Rally del Chaco, sino también en el corazón de los fanáticos paraguayos. Su simpatía, carisma y, sobre todo, su amor por los carpinchos, esas adorables criaturas que abundan en el país, lo convirtieron rápidamente en una sensación. Desde que confesó su fanatismo por estos roedores gigantes, los regalos no pararon, peluches, llaveros, sombreros y hasta kits completos de mate con carpinchos estampados.

Cada vez que baja del auto, Kajetan es rodeado por fanáticos que le piden fotos, autógrafos y le entregan algún nuevo recuerdo con forma de carpincho. En redes sociales, ya lo llaman cariñosamente “el piloto carpincho”, un apodo que el corredor lleva con orgullo. Su vínculo con el público paraguayo se volvió tan fuerte que hasta se lo ha visto coleccionando con entusiasmo cada obsequio, posando feliz con sus nuevos tesoros peludos.

Esta inesperada conexión cultural y afectiva muestra que, a veces, el rally no solo se trata de velocidad y adrenalina. Kajetanowicz demostró que una sonrisa genuina y el amor por un símbolo local como el carpincho pueden cruzar idiomas y fronteras. Paraguay ganó un ídolo, y el piloto polaco, un segundo hogar lleno de mates y carpinchos.